Los alquileres de la costa española se han duplicado en determinados municipios durante los últimos cinco años. Segunda residencia, teletrabajo y demanda internacional compiten con el residente local por una oferta limitada. El resultado es una presión que se extiende más allá de la temporada de verano.

El precio costero ya no responde solo a ocupación estacional. Residencia permanente, jubilación internacional y trabajo remoto sostienen demanda durante todo el año. Para proteger al residente local hacen falta datos por modalidad de alquiler, nueva oferta y servicios públicos adaptados a poblaciones más variables.

La cuestión de fondo es la relación entre oferta disponible, formación de hogares e ingresos. El Banco de España viene señalando un desequilibrio elevado entre oferta y demanda, mientras Eurostat confirma que precios y alquileres siguieron creciendo en la Unión Europea durante el primer trimestre de 2026.