La oferta de alquiler residencial podría reducirse en cerca de 23.000 viviendas durante 2026. La escasez dispara la competencia por cada anuncio y empuja la demanda hacia otras provincias, habitaciones o alquiler temporal. Sin nueva oferta estable, la presión seguirá trasladándose geográficamente.

La desaparición de oferta puede deberse a venta, alquiler temporal, habitaciones o retirada del mercado. Cada destino exige una respuesta distinta y por eso conviene medir flujos, no solo anuncios. Penalizar sin conocer el origen puede desplazar aún más viviendas fuera del alquiler estable.

La cuestión de fondo es la relación entre oferta disponible, formación de hogares e ingresos. El Banco de España viene señalando un desequilibrio elevado entre oferta y demanda, mientras Eurostat confirma que precios y alquileres siguieron creciendo en la Unión Europea durante el primer trimestre de 2026.