Los grandes despachos compiten por abogados jóvenes con salarios, primas y fichajes laterales. La inteligencia artificial reduce tareas básicas, pero eleva el valor de perfiles con experiencia y criterio. La carrera profesional se recalibra: aprender más rápido importa tanto como acumular horas.

La IA elimina parte del trabajo repetitivo que antes servía para entrenar a los recién llegados. Los despachos deberán crear nuevas formas de aprendizaje supervisado. Quienes combinen criterio jurídico, relación con clientes y dominio tecnológico tendrán una ventaja creciente.

La información tiene carácter periodístico y no sustituye asesoramiento jurídico. Las resoluciones dependen de hechos y procedimientos concretos; por eso conviene acudir al texto oficial y a un profesional antes de tomar decisiones.