El final de la golden visa no ha detenido el mercado residencial de lujo. La oferta de viviendas superiores a tres millones crece y el comprador busca tecnología, privacidad y experiencia. España mantiene su atractivo por clima, seguridad, conectividad y calidad de vida.

La residencia por inversión era solo uno de los motivos de compra. Patrimonios internacionales también valoran uso personal, educación, conectividad y diversificación. El final del incentivo puede cambiar nacionalidades o plazos sin eliminar la demanda por ubicaciones irrepetibles.

Para interpretar el dato hay que separar volumen de inversión, creación de nueva oferta y revalorización de activos existentes. El coste del capital, la regulación y la calidad operativa determinan qué proyectos llegan a ejecutarse y cuáles quedan detenidos.