Bilbao va a cobrar a los pisos vacíos y la medida tiene más sentido de lo que puede sugerir una primera lectura.
El Ayuntamiento comenzará en septiembre la tramitación de una ordenanza para gravar las viviendas deshabitadas con 10 euros por metro cuadrado útil al año. Un piso de 80 metros pagaría 800 euros el primer ejercicio y la cantidad aumentaría un 10% anual si continúa vacío, hasta poder triplicarse.
El diagnóstico es concreto: el Ayuntamiento ha identificado 6.935 viviendas con indicios de desocupación, equivalentes al 4,2% del parque residencial. Unas 1.565 podrían llevar vacías más de dos años. La finalidad es movilizar ese bloque hacia el alquiler asequible en un mercado tensionado desde 2025.
Estar incluido en el inventario no implica pagar automáticamente. Cada inmueble debe pasar por un procedimiento individualizado, con trámite de audiencia y posibilidad de alegar.
También existen causas justificadas de desocupación que quedarían fuera del gravamen, como segunda residencia, traslado laboral, vivienda ofrecida en venta o alquiler a precio de mercado y determinados inmuebles de entidades sin ánimo de lucro.
Otro dato introduce un matiz relevante: del inventario elaborado hace ocho años, con 7.371 viviendas, y el actual, con 6.935, solo coinciden 1.591 inmuebles. El parque vacío rota mucho más de lo que suele asumirse en el debate público.
El canon tendrá carácter finalista: la recaudación se destinará íntegramente a políticas municipales de vivienda. Se plantea así como mecanismo de presión con un destino específico, no únicamente como castigo fiscal.
Su eficacia dependerá de cuántos propietarios prefieran pagar antes que alquilar, especialmente en un entorno de rentas al alza y garantías percibidas como complejas. La Ley vasca de Vivienda permite incluso el alquiler forzoso en zonas con demanda acreditada. Bilbao comienza por el canon, pero podría no terminar ahí.

