El lujo inmobiliario en España no para, aunque tampoco funciona igual que hace dos años.
Paloma Pérez Bravo, CEO Residential de Dils Lucas Fox, sostiene que España continúa entre los mercados residenciales prime más atractivos de Europa. La compañía cerró 2025 con un crecimiento cercano al 13% en volumen de operaciones.
Las transacciones superiores al millón de euros aumentaron un 36,9% y las de más de 2,5 millones crecieron un 30,3%. Madrid se ha convertido en una de las grandes sorpresas del ciclo: durante el primer trimestre de 2026 alcanzó un precio medio por operación de 2,02 millones de euros.
Esa cifra multiplica por cinco el precio medio del mercado residencial madrileño en su conjunto. Pero la composición de la demanda resulta incluso más significativa.
El 58,25% de los clientes de 2025 fueron compradores extranjeros. Los franceses lideraron con un 8,3%, seguidos por estadounidenses con un 8%, neerlandeses con un 6,5% y británicos y alemanes alrededor del 5%. El comprador internacional ya no es una excepción en el lujo español.
También cambia el motivo de compra. El 56% de las operaciones correspondió a residencia principal y no a segunda vivienda. En la Costa del Sol ese porcentaje llegó al 96% y en Barcelona al 79%. El comprador de lujo ya no viene únicamente a disponer de una vivienda vacacional: viene a vivir.
Cuando el capital de alto patrimonio elige España como residencia habitual, la presión sobre las ubicaciones atractivas se vuelve estructural y deja de depender solo del ciclo turístico o inversor. Al mismo tiempo, la oferta prime continúa limitada en enclaves clave.
El lujo no resuelve el problema general de acceso a la vivienda. Sin embargo, refleja mejor que otros segmentos hacia dónde se dirige el dinero cuando puede elegir libremente. En este momento, una parte creciente elige España.

