Convertir una subestación eléctrica de alta tensión en 132 viviendas. Así se hace ciudad cuando no queda suelo.
El Ayuntamiento de Madrid acaba de autorizar el convenio urbanístico para transformar la antigua subestación eléctrica de Canillejas, en el distrito de San Blas, en un nuevo desarrollo residencial.
Son 18.000 metros cuadrados de suelo industrial obsoleto que se reconvertirán en vivienda. Avantespacia Inmobiliaria, vinculada a la familia Jové, liderará la ejecución con una inversión privada estimada en 15,44 millones de euros.
El proyecto contempla 132 viviendas en edificios de hasta ocho plantas, cerca de 200 plazas de garaje y tipologías de dos a cuatro dormitorios: áticos, plantas intermedias y bajos con jardín. La urbanización será cerrada, con piscina y zonas verdes, y una veintena de unidades tendrá algún tipo de protección pública.
La ubicación es estratégica: a unos 500 metros del estadio Riyadh Air Metropolitano, junto al Cuartel de San Cristóbal y en un entorno donde la Ciudad del Deporte ya está en construcción.
Lo que este proyecto representa va más allá de sus 132 viviendas. Madrid lleva años agotando su bolsa de suelo urbanizable. Los grandes desarrollos —Valdecarros, Los Ahijones, Los Berrocales y El Cañaveral— tardan décadas en ejecutarse mientras la demanda no espera.
La respuesta más inmediata y eficiente consiste precisamente en identificar suelo urbano consolidado con usos obsoletos y reconvertirlo. Subestaciones eléctricas, cuarteles militares, instalaciones industriales en desuso y antiguos depósitos forman una red de parcelas estratégicas dentro de la M-40.
Son suelos ya urbanizados, con servicios e infraestructuras, que necesitan principalmente un cambio de uso. El modelo puede ser más rápido, más barato en urbanización y generar menos impacto medioambiental que el desarrollo de suelo virgen.
El límite es la escala. Estas operaciones suelen producir entre 100 y 200 viviendas, no 10.000. No sustituyen a los grandes ámbitos, pero sí aportan oferta real mientras los planes de mayor tamaño siguen su recorrido administrativo.
Para responder a la crisis de vivienda de Madrid hacen falta las dos cosas: grandes desarrollos capaces de aportar volumen y reconversiones puntuales que produzcan resultados inmediatos.
Mientras los grandes planes continúan en tramitación, estas operaciones son las que realmente están poniendo ladrillo sobre el suelo. Convertir lo que ya está urbanizado en vivienda es hacer ciudad de forma más rápida, eficiente y sostenible.

