Alquilar un piso estándar de tres habitaciones en el centro de Madrid cuesta actualmente 2.462 euros mensuales, lo que supone un incremento del 52% respecto a 2019. En Barcelona, la subida es aún más pronunciada, alcanzando un 54,6% de encarecimiento para situar la mensualidad media en 2.333 euros.

El dato que más impacta no es la cifra absoluta. Es la comparación. En ese mismo periodo, el coste de los alquileres en Nueva York, históricamente considerada la ciudad más cara del mundo, creció por debajo del 40%. Madrid y Barcelona han superado a Nueva York en ritmo de subida del alquiler desde la pandemia. Dos ciudades con salarios medios muy inferiores a los de la megalópolis americana.

El informe de Deutsche Bank sitúa a Madrid y Barcelona entre las cinco capitales de Europa donde más se ha encarecido el arrendamiento durante la última década, al tiempo que las coloca en la parte baja de la tabla mundial de ingresos. La combinación es explosiva: subidas de alquiler de primer mundo con salarios de economía intermedia.

El precio medio de un piso de tres habitaciones en el centro de Barcelona ya supera los 2.300 euros mensuales, lo que hace que el alquiler devore más de un sueldo neto entero. El salario neto medio en España ronda los 1.995 euros. Pagar el alquiler en Barcelona cuesta literalmente más de lo que gana al mes una persona con un sueldo medio.

La paradoja que describe el informe de Deutsche Bank es brutal. Barcelona presume de precios contenidos en ocio, transporte y alimentación comparados con otras grandes capitales europeas. Pero en vivienda, la ciudad ha registrado una de las subidas más extremas del mundo desarrollado en apenas seis años.

Lo que separa a Madrid y Barcelona de Nueva York no es el nivel de precios absoluto. Es la relación entre ese precio y los ingresos de quienes tienen que pagarlo. En Nueva York los salarios son acordes con los alquileres. En Madrid y Barcelona, esa ecuación se rompió hace años y cada año que pasa la brecha se agranda un poco más.