En un momento en que el debate sobre la vivienda en España gira casi exclusivamente alrededor de la imposibilidad de comprar, la historia de Santiago Marín aporta una perspectiva que merece atención. Tiene 22 años, trabaja en el campo y acaba de convertirse en propietario por menos de 50.000 euros. Su previsión es tener la vivienda pagada en cinco años.

El caso de Santiago no encaja con el relato dominante, y precisamente por eso es interesante analizarlo. No compró en Madrid, Barcelona o cualquier capital con precios desbocados. Compró en un municipio pequeño, en una zona donde el precio de la vivienda todavía permite que un joven trabajador con disciplina de ahorro pueda plantearse la compra como algo real y alcanzable.

El perfil de Santiago es el de alguien que empezó a trabajar pronto, vivió con austeridad durante sus primeros años de vida laboral y orientó sus ahorros hacia un objetivo concreto. Sin herencia, sin ayuda familiar significativa y sin sueldo de alta cualificación. Trabajo en el sector primario, ahorro sostenido y una decisión de compra alejada de los mercados más tensionados del país.

Su historia plantea una pregunta incómoda que el debate político sobre la vivienda raramente formula: ¿es el problema de la vivienda en España un problema universal o es fundamentalmente un problema de las grandes ciudades y sus áreas metropolitanas? La respuesta honesta es que ambas cosas son ciertas a la vez. Hay un problema estructural de oferta y accesibilidad que afecta a todo el país. Y hay también una concentración brutal de ese problema en los mercados urbanos donde se concentra el empleo, la población joven y la demanda.

Santiago Marín pudo comprar porque eligió vivir donde trabaja, en una zona donde los precios no han perdido el contacto con los salarios locales. Esa opción no está disponible para el joven que trabaja en el sector tecnológico en Madrid o en la hostelería en Barcelona. Pero su historia sí recuerda que en España todavía existen mercados donde la propiedad es alcanzable para quien empieza a trabajar con determinación y sin grandes recursos.

El problema de la vivienda en España no es homogéneo. Y las soluciones tampoco pueden serlo.