La Comisión Europea acaba de publicar su análisis económico por países y el diagnóstico sobre España no tiene demasiada ambigüedad: el PIB per cápita nacional se sitúa por debajo de la media comunitaria, y dentro del propio país, la brecha entre territorios es una de las más pronunciadas de toda la Unión. Solo Madrid, País Vasco, Cataluña y Navarra superan los 38.100 euros por habitante que marca la media europea. El resto, trece comunidades autónomas más Ceuta y Melilla, se quedan por debajo.
Los números son elocuentes. Madrid lidera con un PIB per cápita cercano a los 41.200 euros, un 37% por encima de la media nacional. País Vasco ronda los 39.000 euros. Cataluña y Navarra también superan el umbral europeo, aunque de forma más ajustada. En el extremo opuesto, Extremadura y Andalucía se sitúan más de un 24% por debajo de la media española. Ceuta y Melilla, a más de un 28% y un 35% respectivamente. Son las mismas regiones que llevan décadas en ese lugar del mapa.
Hay una mejora respecto a 2021, cuando solo dos comunidades, Madrid y País Vasco, superaban la media europea. Que Cataluña y Navarra hayan sumado posiciones es una buena noticia. Pero el titular real no es ese avance parcial, sino lo que permanece: después de dos décadas de fondos europeos, planes de cohesión territorial y crecimiento económico agregado, el grueso del país sigue sin converger con Europa en términos de renta por habitante.
La Comisión lo llama con precisión "limitaciones estructurales de larga duración". No es un eufemismo. Es un reconocimiento de que el problema no se resuelve con un ciclo expansivo. España puede crecer al 3% durante seis años consecutivos, como está haciendo, y aun así mantener una brecha de renta per cápita con Europa que no se cierra porque la población también crece, porque la productividad no avanza al mismo ritmo que el empleo y porque la concentración de actividad económica en unos pocos territorios no se corrige sola.
El debate sobre la financiación autonómica, la inversión en infraestructuras, la descentralización real de actividad económica o los incentivos a la productividad tiene estas cifras como fondo permanente. Mientras no se aborde de forma estructural, el mapa de España seguirá teniendo cuatro comunidades mirando a Europa desde arriba y trece mirándola desde abajo.

