En 2025, las salas de cine en España registraron 65 millones de espectadores, un 8% menos que el año anterior. La recaudación en taquilla cayó un 5%, hasta los 453 millones de euros. Son cifras que confirman una tendencia que lleva años instalada: el cine como entretenimiento masivo sigue perdiendo terreno frente al streaming, los videojuegos y otras alternativas de ocio en casa.
En ese contexto, Cinesa, la compañía líder del sector con más de 400 salas en 35 cines repartidos por España, cerró 2025 con pérdidas de 6,1 millones de euros. La cifra mejora un 5,5% respecto a los 6,5 millones de rojos de 2024, pero el dato estructural no cambia: la empresa líder del sector sigue sin ser rentable. Sus ingresos se mantuvieron prácticamente planos, con una caída del 0,9% hasta los 134,8 millones.
Lo interesante está en cómo intenta sobrevivir. La facturación por proyección de películas cayó un 3%, pero las ventas en cafetería crecieron un 4,4% hasta los 38 millones, y los ingresos publicitarios subieron un 11% hasta rozar los tres millones. El negocio de la palomita y la pantalla publicitaria empieza a pesar más que la propia entrada. Cinesa está, en la práctica, redefiniendo qué es una sala de cine: un espacio de experiencia y consumo, no solo de proyección.
La compañía se financia a través de dos líneas de crédito intragrupo con Odeon, por un total de 110 millones con vencimientos en 2028 y 2030. Y en 2025 prestó 50 millones a otra filial del grupo. Una estructura financiera que depende del respaldo de su matriz AMC para mantenerse en pie.
El contraste más revelador del sector lo pone Kinepolis, su competidor directo, que atraviesa un momento radicalmente distinto: crecimiento sostenido, expansión internacional y resultados que apuntan en la dirección opuesta. Mientras Cinesa optimiza costes para reducir pérdidas, Kinepolis acelera. La diferencia no está solo en el tamaño o el modelo de negocio. Está en la ejecución.
El cine no ha muerto. Pero el modelo de sala masiva, dependiente del blockbuster y sin diferenciación clara, sí está en cuidados intensivos.

