El Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz ha aprobado en Junta de Gobierno el proyecto de ordenanza que permitirá transformar hasta 1.000 locales comerciales vacíos en planta baja en viviendas y viviendas-taller. La norma todavía debe completar su tramitación municipal antes de entrar en vigor, pero los pilares están definidos y son los que importan.
El mecanismo es sencillo en su enunciado y ambicioso en sus consecuencias. Los locales que cumplan los requisitos de antigüedad, mínimo siete años desde la licencia de primera ocupación, y los estándares de habitabilidad, salubridad y accesibilidad establecidos por el País Vasco, podrán transformarse en vivienda. Pero con una condición que lo cambia todo: una vez convertidos, pasan a ser vivienda protegida de forma permanente. Sin posibilidad de descalificación. Para siempre.
Los precios quedan limitados a la horquilla de la VPO de régimen general: 109.000 euros máximo para una vivienda de 45 metros cuadrados, 144.116 para 60 metros, 177.499 para 75 metros y 198.806 para 90 metros. Además, la Administración conserva el derecho de tanteo y retracto en cualquier transmisión futura. Para acceder a una de estas viviendas hay que estar inscrito en Etxebide, el servicio vasco de vivienda. Y solo pueden destinarse a domicilio habitual del titular. Ni segunda residencia, ni alquiler especulativo, ni venta a precio de mercado en diez años.
Es un modelo que resuelve de golpe tres problemas simultáneos: la infrautilización de locales vacíos en zonas residenciales, la escasez de vivienda asequible y la tendencia del mercado a absorber cualquier nuevo producto al precio más alto posible. Al blindar la protección con carácter permanente, Vitoria evita el problema que ha lastrado históricamente la VPO en España: que al cabo de años se descalifique y acabe en el mercado libre.
La ordenanza también protege el tejido comercial, definiendo calles de especial interés comercial donde la transformación no estará permitida para preservar los usos mixtos en los barrios. No es solo una política de vivienda. Es también una política urbana.
En un país que lleva años debatiendo cómo aumentar la oferta de vivienda asequible sin que el mercado absorba el resultado, Vitoria acaba de enseñar una hoja de ruta concreta.

