El CIS lo confirma: la vivienda es el principal problema para los españoles, con el 49% situándola entre las tres primeras preocupaciones del país. Y cuando se pregunta qué hacer, la respuesta mayoritaria es clara: tres de cada cuatro ciudadanos reclaman una mayor progresividad fiscal sobre la vivienda, más impuestos para propietarios con mayores beneficios en la actual escalada de precios.
El impulso es comprensible. Cuando los precios suben un 8,8% interanual, cuando el metro cuadrado marca máximos históricos de 2.114 euros y cuando la rentabilidad bruta del alquiler alcanza el 8%, el propietario gana y el inquilino paga. La percepción de que esa ganancia no tributa de forma suficiente está detrás de la demanda ciudadana. Y en parte, es correcta: España tiene una fiscalidad sobre la vivienda fragmentada, con tratamientos muy distintos según si el propietario es persona física o sociedad, grande o pequeño tenedor, y según en qué comunidad autónoma se encuentre el inmueble.
Pero la relación entre más impuestos a la vivienda y más vivienda asequible no es automática. El riesgo está bien documentado: gravar más la tenencia o la venta de viviendas puede reducir la oferta disponible si los propietarios deciden no vender o no alquilar ante un entorno fiscal más hostil. Fedea ya alertó de que la presión fiscal acumulada sobre la vivienda en España, desde la compra hasta la venta, puede superar en algunos casos el 62% del precio de adquisición. Añadir más capas sobre ese sistema sin rediseñarlo puede generar exactamente el efecto contrario al buscado.
La evidencia internacional apunta a que la fiscalidad sobre la vivienda funciona cuando está bien diseñada: gravando la vivienda vacía de forma efectiva, penalizando la acumulación especulativa de inmuebles sin uso y facilitando, en paralelo, la construcción de nueva oferta. Lo que no funciona es usar los impuestos como sustituto de una política de vivienda que no existe.
Tres de cada cuatro españoles quieren más fiscalidad. Lo que ninguna encuesta pregunta es qué se hace con lo recaudado y si eso acerca o aleja el objetivo de que haya más vivienda a precios accesibles.

