Desde este 1 de septiembre, llenar el depósito en España cuesta menos, pero no igual para todos. El Gobierno ha activado la cláusula de salvaguarda del Real Decreto-ley 18/2026, lo que cuadruplica la rebaja fiscal prevista para el diésel: pasa de los 5 céntimos inicialmente previstos para septiembre a 20 céntimos por litro. La gasolina, en cambio, recorre el camino contrario: su rebaja baja de 10 a 5 céntimos, siguiendo el calendario de retirada progresiva de ayudas.

¿Por qué la diferencia? La cláusula de salvaguarda se activa automáticamente cuando el IPC de un combustible supera el 15% interanual en el mes anterior. El diésel subió un 15,7% en julio, cruzando ese umbral. La gasolina solo subió un 7,3%, por debajo del disparador. El mecanismo actúa de forma proporcional: más protección donde más presión hay.

El impacto en el bolsillo es concreto. Con un depósito de 50 litros de diésel, la rebaja de 20 céntimos supone un ahorro de 10 euros por repostaje. Para la gasolina, los 5 céntimos se traducen en 2,50 euros por depósito. Para un conductor diésel que reposte dos veces al mes, el ahorro en septiembre puede rondar los 20 euros. No es una solución estructural, pero en un contexto donde el gasóleo acumula una subida del 23,7% desde que cayó la rebaja del IVA a principios de julio, es un alivio real.

El problema es la fecha de caducidad. El plan de respuesta del Gobierno solo contempla estas medidas hasta finales de septiembre. El 1 de octubre, salvo nueva decisión del Ejecutivo, las rebajas desaparecen. Y los precios de partida serán los que marque entonces el mercado internacional, condicionado por el conflicto en Oriente Medio y el cierre del estrecho de Ormuz. El barril de Brent cotiza en 90 dólares. La tregua de septiembre tiene fecha de vencimiento impresa.