En 2008, Valdeluz era la metáfora perfecta del exceso inmobiliario español. Un desarrollo urbanístico de nueva planta en el municipio de Yebes, Guadalajara, concebido para albergar decenas de miles de personas, con su propia estación de AVE, calles trazadas, infraestructuras instaladas y prácticamente ningún habitante. Las imágenes de aquella ciudad fantasma recorrieron los medios de todo el mundo como el retrato más gráfico del estallido de la burbuja del ladrillo.

Casi dos décadas después, las grúas han vuelto a Valdeluz. Y lo han hecho con 825 millones de euros de inversión, 3.200 viviendas proyectadas y una demanda previa que, según las promotoras, ha generado cientos de registros de interés antes incluso de abrir la oficina comercial, prevista para la tercera semana de octubre de 2026.

Las promotoras Hercesa y Borma son las responsables del relanzamiento. Juan José Cercadillo, CEO de Hercesa, define el proyecto con una frase que resume el cambio de ciclo: el desarrollo nunca estuvo equivocado, simplemente llegó antes de tiempo. Es una lectura que tiene más base de la que podría parecer a primera vista. Valdeluz no fracasó por un defecto de diseño urbanístico. Fracasó porque llegó en el peor momento histórico posible, cuando el crédito se cortó de golpe, la demanda desapareció y la economía española entró en la peor recesión de su historia moderna.

El proyecto que ahora se reactiva tiene ventajas estructurales que en 2008 no existían o no habían madurado. La primera es el suelo: es finalista y ya está urbanizado, lo que elimina el riesgo urbanístico y permite arrancar construcción con seguridad jurídica desde el primer día. La segunda es la conectividad: la estación de AVE Guadalajara-Yebes conecta con Madrid en 30 minutos, un tiempo de desplazamiento que en el contexto del teletrabajo y la movilidad flexible de 2026 es perfectamente asumible para quienes trabajan en la capital pero quieren vivir con más espacio y menos precio. La tercera es la masa crítica existente: Valdeluz ya supera los 4.000 habitantes, con equipamientos deportivos, campo de golf, zonas verdes, servicios educativos y oferta comercial. No es una ciudad fantasma. Es un núcleo joven y en expansión que necesita más vivienda para seguir creciendo.

El Corredor del Henares donde se ubica Yebes es uno de los ejes con mayor dinamismo logístico y empresarial del centro peninsular. La provincia de Guadalajara registra uno de los mayores crecimientos poblacionales de Castilla-La Mancha. Y la presión del precio en Madrid, con el metro cuadrado a 5.431 euros, está empujando a una demanda creciente hacia municipios del área metropolitana ampliada donde la relación precio-espacio-calidad de vida es radicalmente mejor.

Las primeras 320 viviendas de tres promociones se lanzarán en octubre. Las obras arrancarán una vez alcanzado el nivel de preventas previsto, con inicio de construcción esperado para el primer trimestre de 2027. El programa incluirá pisos de dos, tres y cuatro dormitorios, unifamiliares y distintas tipologías orientadas a varios perfiles de demanda, con foco en eficiencia energética, espacios exteriores y entorno natural.

Lo que el relanzamiento de Valdeluz confirma es algo que el mercado ya viene señalando desde hace dos años: la presión del precio en Madrid está redistribuyendo la demanda hacia municipios del corredor que ofrecen mejor relación calidad-precio y conexión ferroviaria competitiva. Boadilla, Pozuelo, Las Rozas ya han agotado su potencial de crecimiento. Guadalajara, Alcalá de Henares, Yebes son la siguiente frontera. Y en esa frontera, 3.200 viviendas nuevas sobre suelo ya urbanizado y con AVE a 30 minutos de Madrid no son un exceso. Son exactamente lo que el mercado está pidiendo.

Valdeluz llegó antes de tiempo en 2008. En 2026, podría haber llegado justo a tiempo.