El Ayuntamiento prevé aprobar en febrero de 2027 el nuevo Plan Estratégico Municipal, que sustituirá al Plan General de Ordenación Urbana de 1997. El objetivo es construir una ciudad más equilibrada, evitando que Madrid se convierta en ciudad dormitorio de su área metropolitana.
La idea central es sencilla pero lleva décadas ignorada: los barrios no pueden ser solo vivienda. El Consistorio señala el desarrollo de Méndez Álvaro como modelo de éxito por combinar en una misma manzana viviendas, oficinas y actividad comercial, lo que permite mantener actividad constante en el entorno. Menos AZCA —torres de oficinas vacías por las noches— y más de eso.
El nuevo plan simplifica los usos del suelo en tres categorías: residencial, dotacional y productivo. Con este esquema, el Ayuntamiento busca que todos los barrios cuenten con más locales comerciales, más actividad económica y mejores espacios de encuentro.
El plan incorporará las lecciones aprendidas en desarrollos como Sanchinarro, El Cañaveral y Las Tablas: barrios con grandes avenidas, pocas zonas de actividad y escasa vida comercial. Los propios vecinos identifican como problemas principales la falta de comercio de proximidad, la división generada por grandes avenidas y la ausencia de espacios de encuentro.
También se permitirá crecer en altura. Los nuevos barrios podrán aumentar la edificabilidad siempre que dispongan de transporte público suficiente y cumplan condiciones de habitabilidad.
Es la dirección correcta. El urbanismo de usos mixtos no es una novedad —funciona en Amsterdam, en Viena, en Berlín desde hace décadas. En Madrid se lleva prometiendo desde los años noventa y nunca acaba de aterrizarse en normativa real.
Que el nuevo plan llegue en 2027, con aprobación definitiva aún más lejos, dice mucho sobre el ritmo al que se mueve el urbanismo español frente a la velocidad a la que sube el precio de la vivienda.

