Isabel Díaz Ayuso aprovechó la primera jornada del Debate del Estado de la Región para presentar el paquete de vivienda más ambicioso de la legislatura. Tres ejes simultáneos: 3.100 nuevas viviendas de alquiler asequible, un plan de rehabilitación dotado con 450 millones de euros y el primer mapa regional de inmuebles deshabitados o en desuso. Las tres medidas comparten una filosofía que contrasta frontalmente con la del Gobierno central: aumentar la oferta, incentivar al propietario, y no intervenir los precios.

El primer eje es el más concreto. De las 3.100 viviendas anunciadas, 2.500 se incorporarán al Plan Vive Solución Joven, el mayor programa de colaboración público-privada de España para facilitar el acceso a vivienda a precios asequibles, que con esta ampliación alcanzará las 16.500 casas en la Comunidad de Madrid. Las otras 600 serán promovidas por la Agencia de Vivienda Social y estarán destinadas prioritariamente a colectivos con mayores dificultades de acceso. Dentro de la ampliación del Plan Vive se incluye una novedad relevante: una reserva específica de viviendas para miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, con el objetivo de facilitar su permanencia en la región ante la dificultad de encontrar vivienda a precios asumibles en el área metropolitana de Madrid.

En paralelo, el Plan Vive Sanitario, diseñado para ofrecer alquileres asequibles al personal sanitario menor de 35 años, ya ha reservado 120 inmuebles de una promoción de 1.000 nuevas viviendas junto al Hospital Infanta Sofía en San Sebastián de los Reyes. La segmentación del parque por colectivos específicos, jóvenes, sanitarios, fuerzas de seguridad, vulnerables, refleja un enfoque que prioriza la asignación dirigida sobre el mercado abierto.

El segundo eje es el programa Rehabilitar Madrid, dotado con 450 millones de euros financiados parcialmente con cargo al Plan Estatal de Vivienda. El programa se desarrollará en barrios completos e inmuebles con el objetivo de incrementar la eficiencia energética, mejorar la accesibilidad, reforzar la conservación y elevar la calidad de vida de los residentes. Dentro de ese plan, 33 millones de euros se destinan específicamente a impulsar la instalación de ascensores, una reivindicación histórica de los municipios del área metropolitana con edificios de protección oficial construidos en los años sesenta y setenta sin este elemento. El refuerzo de la red de oficinas de rehabilitación completa ese eje.

El tercer eje es el más novedoso en términos de diagnóstico y el más relevante para entender la filosofía que subyace al conjunto del paquete: el primer mapa regional de inmuebles deshabitados o en desuso. La Comunidad de Madrid elaborará una herramienta que permita identificar con precisión qué viviendas y edificios están fuera del mercado y orientar las políticas públicas para acelerar su incorporación al alquiler. La Comunidad ha defendido históricamente el incentivo al propietario frente a la sanción como mecanismo para movilizar el parque vacío. El mapa no es un instrumento para penalizar. Es un instrumento para conocer con exactitud el tamaño del problema y diseñar los incentivos adecuados para resolverlo.

El contraste con el modelo del Gobierno central es explícito y deliberado. Frente a la regulación de zonas tensionadas y el índice de referencia de precios que aplica la Ley de Vivienda de 2023, la Comunidad de Madrid apuesta por ampliar la oferta pública en colaboración con el sector privado, sin intervenir los precios del mercado libre. Es el mismo debate que enfrenta a los defensores del control de rentas con los que prefieren actuar sobre la oferta. Y Madrid, con su posición como región más tensionada del mercado, es el mejor banco de pruebas para ver cuál de los dos modelos produce mejores resultados.

La pregunta que el anuncio no responde, y que es la misma que se hace cada vez que se anuncia un plan de vivienda en España, es la de los plazos. Madrid necesita construir decenas de miles de viviendas para aliviar la presión sobre el mercado. 3.100 en la próxima legislatura no resuelven el déficit estructural del área metropolitana. Pero Rehabilitar Madrid, si ejecuta los 450 millones de forma eficiente, puede tener un impacto real sobre la calidad del parque existente. Y el mapa de pisos vacíos, si genera los incentivos adecuados para movilizarlos, puede añadir oferta sin construir nada nuevo.

El diagnóstico de Ayuso tiene sentido. La duda sigue siendo el calendario. Para quien paga hoy un alquiler que se come la mitad del sueldo en Madrid, las medidas anunciadas no tienen efecto en el corto plazo. Llegan antes como señal política que como alivio real del mercado.