Samsung Display se encarga del suministro de los paneles flexibles para el iPhone Duo. Era un secreto a voces: Apple ha vuelto a recurrir a su principal rival en el mercado de móviles, consciente de que sus paneles OLED garantizan los estándares de calidad exigidos, unas especificaciones que ningún otro proveedor podía asumir en este momento.

El acuerdo filtrado por el leaker chino Instant Digital a través de Weibo, y recogido por MacRumors, confirma que Apple está pagando a Samsung más del 12% del coste de cada iPhone Duo, aproximadamente 250 dólares por cada panel plegable. Para entender lo que ese número significa, conviene compararlo con el punto de partida: una pantalla normal de iPhone le cuesta a Apple alrededor de 70 dólares. La pantalla plegable es tres veces más cara. Solo la pantalla representa más del 10% del precio final del teléfono.

La razón por la que Apple no tiene alternativa es estructural. LG Display todavía no fabrica paneles plegables a este nivel y BOE, el proveedor chino, enfrentaría dudas de calidad y confiabilidad para un producto insignia. Eso le da a Samsung una posición de negociación fuerte. Apple, que ha construido su ventaja competitiva durante décadas en la gestión de una cadena de suministro con múltiples proveedores que compiten entre sí para mantener los precios bajos, se ha encontrado en el mercado de plegables con un monopolio de facto. Solo Samsung puede fabricar la pantalla que necesita para el iPhone Duo. Y Samsung lo sabe.

El contrato suscrito entre ambas firmas considera una duración inicial de tres años, cubriendo tanto el primer iPhone Duo como las revisiones que se lancen en dicho periodo. Los 250 dólares corresponden exclusivamente al coste de producción de la pantalla flexible interna, sin incluir el ensamblaje, la capa de cristal ultrafino, los digitalizadores ni las pruebas de control de calidad.

El iPhone Duo es el primer dispositivo en utilizar el material OLED M16 de Samsung Display, una generación más nueva de materiales de panel que promete mejoras en brillo, precisión de color, vida útil y eficiencia energética respecto a generaciones anteriores de OLED.

La escala del acuerdo, cuando se traduce a volumen de ventas proyectado, es impresionante incluso desde la perspectiva de Samsung. Citi espera que Apple venda 7,3 millones de Duo en el primer año. A 250 dólares por pantalla, eso son casi 1.800 millones de dólares para Samsung Display. En un solo año. Con un solo producto. Y durante tres años de contrato exclusivo.

La exclusividad tiene dos caras que conviene analizar por separado. Para Apple, la exclusividad significa que ningún competidor puede acceder al mismo panel durante ese periodo, lo que protege la diferenciación del iPhone Duo en el mercado. Pero también significa que Apple no puede presionar a Samsung con la amenaza de cambiar de proveedor, que es su herramienta habitual de negociación. Si Samsung decidiera subir el precio en la próxima negociación, Apple no tendría adónde ir a corto plazo.

Para Samsung, el acuerdo es una victoria estratégica de múltiples capas. Cobra 250 dólares por unidad de su mayor competidor. Recibe 1.800 millones anuales de ingresos garantizados. Usa ese dinero para seguir desarrollando tecnología de pantalla que aplicará en sus propios Galaxy Fold. Y mientras tanto, sus Galaxy Fold compiten directamente con el iPhone Duo en las mismas tiendas. Samsung seguramente gastará parte de este dinero compitiendo contra Apple, ya que ambas compañías tienen lo que muchos consideran las mejores marcas de teléfonos del mundo. La compañía dice que el modelo más nuevo de Galaxy Fold atrajo a más personas que cambiaron de iPhone que cualquier modelo anterior.

El principal riesgo para Apple es de volumen. Si el iPhone Duo no alcanza el ritmo de venta esperado, la exclusividad con un coste unitario tan alto se convierte en un lastre para los márgenes. El mercado de plegables sigue siendo estrecho en comparación con el smartphone convencional. Apple apuesta por crearlo, no por disputarlo. Y la evolución del margen bruto de Apple en los resultados de finales de año será la primera prueba real de si 250 dólares por pantalla es un precio que el mercado puede absorber a escala.