Casa 47 arrancó el 8 de septiembre con 638 viviendas disponibles en su portal. El Gobierno las presentó como el inicio de una nueva era en la política de vivienda pública en España. Pero un análisis de la distribución geográfica de esa oferta revela un problema que ningún comunicado oficial menciona: casi la mitad de esas viviendas están en municipios de menos de 10.000 habitantes, exactamente donde el mercado del alquiler no está tensionado y donde la demanda de vivienda asequible no es el problema urgente que el portal dice resolver.
De los más de 600 pisos publicados en el portal, 291 se encuentran en municipios de entre 1.000 y 10.000 habitantes, un 45% del total. Si se amplía el rango a los municipios de menos de 30.000 habitantes, el portal concentra ya el 67% de la oferta. La proporción asciende hasta el 83% al incluir los municipios de menos de 50.000 habitantes. En cambio, las ciudades de más de 50.000 habitantes apenas reúnen el 16% de las viviendas, con un total de 100 pisos.
Los ejemplos concretos ilustran la paradoja con precisión quirúrgica. Lekunberri, con apenas 1.700 habitantes según los últimos datos del INE, concentra 34 pisos de alquiler asequible y es el único municipio de Navarra en el que Casa 47 dispone de viviendas. Pedreguer, una población de menos de 10.000 habitantes, cuenta con 66 viviendas disponibles en Casa 47, siendo el municipio con más oferta del portal, cuando no hay ninguna oferta en Alicante capital. Chilches, en Castellón, con cerca de 3.000 habitantes, tiene 40 viviendas disponibles.
Casi la mitad de viviendas del 'Idealista del Gobierno' están en pueblos de menos de 10.000 habitantes +2
Madrid no aparece en el portal. Málaga tampoco. Barcelona tiene presencia marginal. Las tres ciudades con mayor presión sobre el mercado del alquiler en España, donde el precio del metro cuadrado supera los 20 euros al mes y donde el esfuerzo de acceso supera el 40% de la renta disponible, no tienen prácticamente representación en la primera convocatoria de Casa 47.
La razón de esta distribución geográfica es la misma que explica todos los problemas de arranque del portal: la oferta disponible procede de los activos de Sareb, no de vivienda nueva construida donde la demanda existe. La cifra contrasta con las cerca de 27.000 unidades disponibles que Sareb traspasó al Estado en 2025 y que aún no están habilitadas para vivir. Sareb heredó los activos tóxicos de las cajas de ahorro, que a su vez los habían acumulado durante el boom inmobiliario de los años 2000. Ese boom generó vivienda masiva en municipios secundarios, en desarrollos periurbanos y en zonas donde el precio del suelo era bajo pero la demanda real era escasa. Eso es exactamente lo que el banco malo transfiere a Casa 47. No la vivienda que el mercado necesita. La vivienda que el sistema financiero acumuló durante el ciclo especulativo anterior.
El problema estructural que este desfase ilustra es más profundo que la distribución geográfica del portal. El Gobierno ha construido una política de vivienda pública sobre la base de un parque heredado de la crisis de 2008, que por definición no está donde la demanda existe hoy. Las ciudades donde el mercado del alquiler está tensionado, Madrid, Barcelona, Valencia, Málaga, Bilbao, no tienen vivienda pública disponible en Casa 47 porque Sareb no acumuló activos allí. Sus activos están en los desarrollos fallidos de municipios secundarios donde nadie quería vivir cuando estalló la burbuja y donde tampoco existe presión de demanda hoy.
Para el ciudadano que busca alquiler asequible en Madrid o Barcelona, el portal de Casa 47 no tiene solución que ofrecerle en el corto plazo. Para el ciudadano que pueda y quiera vivir en Lekunberri, Chilches o Pedreguer, el portal tiene oferta. Son perfiles distintos con necesidades distintas. Y el problema de acceso a la vivienda que Casa 47 dice resolver es el de los primeros, no el de los segundos.

