Los hogares con todos sus miembros activos ocupados alcanzaron los 12,27 millones. Récord histórico. En un solo trimestre sumaron 228.800 hogares más en esa situación. Y los hogares donde todos los activos están en paro bajaron hasta 764.200, la cifra más baja desde el tercer trimestre de 2008.
El titular es bueno. Pero los matices importan.
España superó por primera vez los 22,7 millones de ocupados. La tasa de paro cayó por debajo del 10%, un umbral que llevaba años resistiéndose. El empleo creció en 486.000 personas solo en el segundo trimestre, con subidas en servicios, construcción e industria. En términos interanuales, la ocupación sumó 510.200 personas más.
Y aquí está el matiz que conviene no perder. El paro solo bajó en 57.800 personas en ese mismo periodo anual. La diferencia entre empleo creado y paro reducido es enorme, y tiene una explicación: el mercado laboral español sigue incorporando nuevos activos a un ritmo muy elevado. La población activa alcanzó los 25,27 millones, con 452.500 nuevos activos en los últimos doce meses. Buena parte del empleo generado se está absorbiendo en acoger a quienes se incorporan al mercado por primera vez, no en sacar a quienes ya estaban desempleados.
Es decir: se crea mucho empleo, pero también hay mucha más gente buscándolo. El sistema crece, pero la presión no desaparece.
Cataluña lideró la creación de empleo con 130.800 ocupados más en el trimestre. Canarias fue la única comunidad con descenso. Andalucía sigue siendo la región con mayor tasa de paro, un 14,56%, mientras que Illes Balears registró la más baja, con un 6,11%.
El mercado laboral español lleva trimestres enviando señales de fortaleza real. Pero la lectura honesta de los datos exige ver también lo que no baja al mismo ritmo que lo que sube. Y el paro, con 452.000 nuevos activos entrando cada año al sistema, tiene sus propias reglas.

