Para entender qué significa esto hay que remontarse a 2018. Sabadell necesitaba limpiar su balance. Tenía un volumen enorme de activos inmobiliarios deteriorados heredados de la crisis, los REOs, los NPLs, las carteras que ningún banco quería seguir gestionando. La solución fue la habitual en aquella época: empaquetar todo en un vehículo y vendérselo a un fondo. En este caso, Cerberus. Las carteras Challenger, Coliseum y Rex, con un valor bruto de alrededor de 6.400 millones de euros, se transfirieron a través de la sociedad Promontoria Challenger I por una contraprestación de unos 3.500 millones. Parte del pago se difería en el tiempo, condicionado al registro formal de los activos.

Y ahí empezó el problema.

Sabadell cumplió con los registros en las carteras Challenger y Rex, cubriendo el 91% del valor total. Pero Cerberus se negó a pagar el resto, argumentando que el 9% restante sin registrar le eximía de cualquier obligación adicional. Sabadell acudió a los tribunales en enero de 2023. En diciembre de 2024, el Tribunal Superior de Justicia de Inglaterra falló a su favor y condenó a Cerberus a pagar 358 millones más 48 millones en intereses y costas.

La venta del 20% por 115 millones es el desenlace negociado de todo ese conflicto. Cerberus pasa a controlar el 100% de Promontoria Challenger I. Sabadell sale definitivamente del negocio inmobiliario conjunto, acepta los 45 millones de minusvalía y cierra una relación que llevaba años generando litigios, tensión contable y ruido en el balance.

El contexto no es menor. Sabadell lleva meses en el punto de mira de BBVA con una OPA en curso. Simplificar la estructura, limpiar participaciones no estratégicas y presentar un balance más ordenado tiene un valor que va más allá del impacto contable puntual de esta operación.

Los bancos españoles pasaron la última década deshaciendo el ladrillo de la anterior crisis. Esta operación cierra uno de los últimos flecos visibles de ese proceso. Y lo hace con un fondo americano que compró barato, litigó para pagar menos, perdió en los tribunales y acaba controlando el 100% del vehículo.

Las matemáticas del distressed siempre son interesantes de seguir.