Hay una jugada que el debate político no está viendo esta mañana. Y es la más importante de todas las que están sobre la mesa.

Mañana martes, con la publicación del decreto de disolución de las Cortes en el BOE, los diputados dejan de ser funcionales. El Congreso como cámara plena queda disuelto. Pero hay un órgano que no se disuelve y que mantiene plenas funciones constitucionales durante el período electoral: la Diputación Permanente, más conocida como la comisión permanente del Congreso.

Y en esa comisión permanente, la izquierda tiene mayoría absoluta por un voto, incluyendo al PNV.

Qué es la comisión permanente y qué puede hacer

La Diputación Permanente es el órgano del Congreso que vela por los poderes de la Cámara cuando esta no está reunida, entre sesiones o cuando está disuelta. Durante el período electoral, entre la disolución de las Cortes y la constitución de las nuevas, la Diputación Permanente ejerce las funciones de control del Ejecutivo y, crucialmente, puede convalidar decretos leyes.

Eso significa que el Gobierno, que es plenamente funcional hasta el día de las elecciones, puede aprobar en Consejo de Ministros nuevos decretos leyes. Y esos decretos leyes tienen que ser convalidados o rechazados por el Congreso en el plazo de 30 días. Pero si el Congreso está disuelto, quien convalida o rechaza esos decretos no es el pleno sino la Diputación Permanente.

La aritmética que lo hace posible

En el pleno del Congreso, el Gobierno no tiene mayoría. La caída de los decretos Maricarmen con 178 votos en contra y 172 a favor lo demostró con precisión. Junts, PP y Vox son suficientes para bloquear cualquier iniciativa legislativa del Ejecutivo en el pleno.

Pero la Diputación Permanente tiene una composición diferente. Se forma con representantes de todos los grupos parlamentarios en proporción a su peso, pero la fórmula de distribución de sus 21 miembros produce una aritmética que en esta legislatura da a la izquierda una mayoría de un voto, incluyendo al PNV como apoyo.

El mismo decreto que el viernes recibió 178 votos en contra en el pleno podría recibir los votos necesarios para ser aprobado en la Diputación Permanente.

La jugada: el decreto con retoque cosmético

El Gobierno no puede presentar exactamente el mismo decreto rechazado por el Congreso. Eso sería constitucionalmente cuestionable y daría munición jurídica a la oposición. Pero puede presentar un decreto con modificaciones suficientes para que formalmente sea un texto nuevo, aunque su contenido sea sustancialmente el mismo.

Un retoque en la redacción de la prohibición a los fondos. Una modificación en el plazo de la prórroga forzosa. Un ajuste en el índice de actualización de rentas. Cambios que no alteren la esencia de las medidas pero que permitan argumentar que es un texto diferente al rechazado.

Ese nuevo decreto pasa a la Diputación Permanente. Y la Diputación Permanente, con la mayoría de un voto que tiene la izquierda incluyendo al PNV, lo aprueba.

Resultado: decreto aprobado. Sin Junts. Sin necesidad del pleno. Con las Cortes disueltas.

Por qué esto es constitucional pero polémico

La jugada es legalmente posible. La Constitución española no prohíbe al Gobierno en funciones dictar decretos leyes durante el período electoral. Y la Diputación Permanente tiene competencia para convalidarlos. No hay ninguna norma que impida expresamente esta secuencia de acciones.

Lo que sí hay es un debate sobre si es constitucionalmente legítimo que un Gobierno que acaba de disolver las Cortes después de que el Congreso rechazara sus decretos los vuelva a presentar a un órgano más pequeño donde tiene más fácil obtener la mayoría. Ese debate lo tendrán los juristas y eventualmente el Tribunal Constitucional si la oposición recurre.

Pero mientras ese debate se produce, el decreto estaría en vigor.

Lo que esto revela sobre la decisión de convocar elecciones

Si esta jugada se materializa, la convocatoria de elecciones de Sánchez deja de ser una retirada táctica y se convierte en una operación de doble efecto. Por un lado, disuelve un Congreso donde no tiene mayoría y convoca elecciones en el terreno que más le favorece, con la vivienda como eje. Por otro, activa la Diputación Permanente como vía alternativa para aprobar las medidas que el Congreso pleno le rechazó.

El Gobierno que pierde el viernes en el Congreso puede ganar el martes en la Diputación Permanente. Y llegar a la campaña electoral no solo con el relato de haber intentado proteger a los inquilinos sino con los decretos en vigor que lo demuestran.

Sánchez no da puntada sin hilo. Y esta es, posiblemente, la puntada más calculada de toda la semana.