Héctor Grisi, consejero delegado de Banco Santander, intervino esta semana en el Congreso del Instituto de la Empresa Familiar con un diagnóstico sobre la crisis de vivienda que coincide exactamente con lo que Gravedad Cero ha venido documentando durante toda la semana del decreto Maricarmen. Su conclusión es la misma que la del Banco de España, el FMI y el Instituto Juan de Mariana: el problema es de oferta insuficiente, y ninguna medida que actúe exclusivamente sobre la demanda puede resolverlo.
Lo fundamental es comprender que es un tema de oferta insuficiente y limitar la demanda nunca lo resuelve. Esas son las palabras del primer ejecutivo del banco con mayor presencia internacional de España. No las de un think tank liberal ni las de una asociación de propietarios con intereses en el resultado. Las del CEO del banco que más hipotecas concede en el país.
Lo que Grisi propone y lo que los decretos hacían
La propuesta de Grisi es concreta y va en dirección opuesta a la de los decretos Maricarmen. Una regulación que facilite el crédito destinado a vivienda y construcción. Una reducción de la burocracia para acelerar la puesta de suelo en el mercado. Políticas públicas que favorezcan tanto la compra como el alquiler.
Los decretos Maricarmen actuaban sobre la distribución de la vivienda existente. Prórrogas forzosas, congelación de rentas, suspensión de desahucios, indemnizaciones al inquilino. Ninguna de esas medidas produce una sola vivienda nueva. Ninguna libera un metro cuadrado de suelo. Ninguna reduce un día el plazo de concesión de una licencia de obras. Y como hemos documentado esta semana, el efecto inmediato de esas medidas sobre la oferta disponible fue una retirada del 20% de los anuncios de alquiler en Madrid en 24 horas.
Grisi propone exactamente lo contrario: actuar sobre los cuellos de botella que impiden que se construya más. El suelo, la burocracia, el crédito, la regulación. Los mismos cuellos de botella que el Instituto Juan de Mariana identificó en su informe esta semana y que el Banco de España lleva meses señalando.
El diagnóstico europeo que amplía el problema
Grisi ha ampliado su diagnóstico al conjunto de Europa, donde considera que la insuficiencia de inversión constituye uno de los principales lastres para el crecimiento. La inversión es el talón de Aquiles de la región, ha advertido, con una apuesta por destinar más recursos a infraestructuras y vivienda.
El riesgo que señala para la economía europea es que el actual escenario de bajo crecimiento termine convirtiéndose en un problema estructural y crónico. Un riesgo que en el sector de la vivienda ya se está materializando: el déficit de vivienda en España supera las 750.000 unidades y el Banco de España lo proyecta en más de un millón para 2028 si no cambia el ritmo de construcción.
La paradoja española: fortaleza macroeconómica, debilidad inversora
Grisi ha destacado la fortaleza de algunos indicadores económicos españoles. Las familias y las empresas han reducido de forma significativa su endeudamiento, mientras que el nivel de ahorro sigue siendo elevado. Son los mismos factores que explican por qué el mercado de compraventa de vivienda mantiene una demanda robusta incluso con los precios en máximos históricos.
Pero también ha lanzado una advertencia: la inversión empresarial en España continúa por debajo de la de otros países europeos comparables. No podemos asumir que lo que nos ha permitido crecer hasta ahora será suficiente para hacerlo en el futuro. En el sector de la vivienda, esa advertencia se traduce en una pregunta concreta: si el crédito a la construcción y a la promoción no fluye con la suficiente agilidad, y si el marco regulatorio no proporciona la certidumbre necesaria para que los promotores inviertan a largo plazo, el déficit de vivienda no se va a cerrar.
Lo que la semana del decreto Maricarmen ha dejado sobre la mesa
Esta semana el debate político sobre vivienda en España ha sido el más intenso en años. Y el consenso técnico sobre las causas del problema y las soluciones necesarias es más amplio que nunca. El Banco de España, el FMI, el Instituto Juan de Mariana, la Confederación Nacional de la Construcción y ahora el CEO de Santander apuntan en la misma dirección: el problema es de oferta, la solución es construir más y el camino es reducir los cuellos de botella regulatorios, burocráticos y financieros que impiden que esa construcción se produzca.
El decreto Maricarmen actuó sobre la demanda. Ha caído en el Congreso. Y el problema de la oferta sigue exactamente donde estaba.

