La Federación Nacional de Asociaciones Inmobiliarias (FAI) publicó esta semana una encuesta a más de 600 agencias de capitales de provincia y ciudades principales que intenta medir el primer impacto de los decretos de vivienda en el mercado del alquiler. El periodo analizado son los últimos diez días, y el 88,9% de las agencias asegura haber detectado cambios en su actividad, frente a un 11,1% que dice que todo sigue igual.

Los números que salen de la encuesta son los de una retirada de oferta. El 78,1% de las agencias vio cómo propietarios sacaban viviendas del alquiler habitual, con una media de 3,78 inmuebles por agencia. El 72,4% dice que se han frenado o paralizado firmas de contratos, unas 2,75 operaciones por agencia, y el 56,6% asegura que algunos propietarios han optado por vender, con una media de 2,26 inmuebles. Un 38,9% añade que parte de la oferta se ha trasladado al alquiler de temporada o por habitaciones. Extrapolado, la FAI habla de 2.067 viviendas retiradas del alquiler habitual en diez días, de las que 1.224 habrían pasado al mercado de compraventa y 944 a otras modalidades de arrendamiento, además de 1.523 firmas bloqueadas.

La federación proyecta que las operaciones de alquiler podrían caer entre un 25% y un 30% en las próximas semanas. Su presidente, José María Alfaro, reconoce el malestar social por el problema de la vivienda, pero alerta de graves consecuencias de los cambios normativos, y califica de arriesgado que se utilice la Diputación Permanente para aprobar soluciones parciales. La FAI propone un Plan Marshall de emergencia de acceso a la vivienda basado en un pacto de Estado, y señala que la protección frente a impagos queda supeditada a un laberinto de trámites entre administraciones.

Desde el lado de los propietarios llega un mensaje en la misma línea. Según ASVAL, la Asociación de Propietarios de Viviendas en Alquiler, el 30% de sus asociados ha comunicado que retira sus viviendas del mercado para decidir qué hacer, y muchos se plantean venderlas. Su presidenta, Helena Beunza, explica que reciben innumerables correos de asociados que dicen que ya no van a alquilar más, y prevé una reducción escalonada de la oferta a medida que venzan los contratos. Ricardo Sousa, consejero delegado de Century 21 España, apunta que muchas de las captaciones para venta proceden ya de pisos que antes estaban alquilados, y recuerda que, cuando se habla de pequeños propietarios con una o dos casas, se habla de su patrimonio.

Pero no todos los portales ven lo mismo. María Matos, directora de Estudios de Fotocasa, reconoce que todavía no detectan un aumento significativo de viviendas en venta, aunque cree que la oferta podría crecer a corto plazo, y su portal registra un aumento del 8,5% en la oferta de habitaciones desde el 1 de octubre. Desde pisos.com decían a comienzos de mes que no notaban impacto de los decretos sobre la oferta, y el Observatorio del Alquiler cifró en unas 4.290 las viviendas que desaparecieron de la oferta entre el 28 y el 30 de septiembre, una desviación de en torno al 4% respecto a la tendencia de otros años que, según advierte, no se puede atribuir todavía por completo a los cambios regulatorios. Desde 2023, más de 120.000 viviendas han dejado el mercado del alquiler residencial.

Los motivos que dan los propietarios se repiten: inseguridad jurídica, incertidumbre sobre futuras normas y miedo a no poder recuperar la vivienda si el inquilino incumple. El Real Decreto-ley 29/2026, en vigor desde el 8 de octubre, limita la actualización de rentas al 2% hasta finales de 2027 y permite pedir una prórroga extraordinaria de hasta dos años, medidas que el sector vive como un cambio de reglas en mitad del juego. Hay también quien lo vive con otra calma. Antonio, un propietario de cuatro pisos heredados en Barcelona, no planea vender: «Tengo 4 pisos en Barcelona, no me dedico solo a esto».