Cuando sale un anuncio de alquiler en Guadalajara, la capital, no lo ve una persona: lo ven ciento treinta y siete antes de que el piso desaparezca del portal. Es el máximo del último estudio de idealista, que mide cuántos contactos recibe de media cada vivienda en alquiler antes de que se dé de baja el anuncio, y que sitúa la media nacional en 43 en el tercer trimestre de 2026, un 16% más que un año antes. La cifra de Guadalajara triplica esa media y convierte a una ciudad de la que se habla poco en el epicentro de una carrera que ya no es cosa solo de Madrid y Barcelona.
Lo llamativo del ranking es quién ocupa los primeros puestos. Entre las capitales, tras Guadalajara aparecen Vitoria con 131 contactos por anuncio, Tarragona con 125, Pamplona con 117 y Lleida con 105. Barcelona, que suele ser sinónimo de tensión en el alquiler, registra 92, Palma 67 y Bilbao 56, mientras que Madrid se queda en 49, y Valencia y Málaga en 40. Es decir, las colas más largas no están en las grandes capitales, sino en ciudades medianas donde probablemente hay menos oferta que repartir entre quienes buscan, aunque el estudio no explica ese porqué y conviene no darlo por hecho.
La evolución en un año dibuja la misma geografía. Entre los grandes mercados, Barcelona sube un 42%, Alicante un 37%, San Sebastián un 32% y Valencia un 20%, y Madrid es una de las dos únicas excepciones con un descenso del 1%, junto a Melilla, que baja un 4%. En las capitales de provincia, trece suben más de un 50%, y algunas lo hacen a un ritmo difícil de ignorar: Ceuta, un 186%; Girona, un 128%; Tarragona, un 111%, y Huesca, un 97%. Partir de una base más baja amplifica los porcentajes, de modo que conviene leerlos como señal de que la presión se extiende, no como prueba de que esas ciudades sean ya las más saturadas.
Si se mira por provincias, el patrón se repite. Álava lidera con 125 contactos por vivienda, seguida de Navarra con 113, Guadalajara con 98, Barcelona con 95, y Zaragoza y Tarragona con 87 cada una. Que Guadalajara aparezca con 98 como provincia y con 137 como capital recuerda que el dato más espectacular es el de la ciudad y no el de todo el territorio. En el otro extremo están Cáceres, con 12, Salamanca, con 13, y Ourense, con 19, provincias donde cada anuncio recibe menos de la décima parte de contactos que en la capital alcarreña. Entre un extremo y otro hay un país partido: quien busca piso en Cáceres compite con una docena de interesados, y quien lo busca en Guadalajara, con más de cien.
Conviene también ser prudente con lo que mide el estudio. Cuenta los contactos que recibe cada anuncio antes de retirarse, no cuántos de ellos terminan en un contrato, ni cuántos pisos hay realmente disponibles, ni cuánto tarda cada uno en alquilarse. Un titular que habla de “137 interesados por cada vivienda” describe el máximo de una ciudad, no lo que le ocurre a un inquilino medio, que en términos nacionales se enfrenta a una cola de unos 43. Tampoco detalla el estudio la metodología con la que se calculan esos contactos ni el tamaño de la muestra, un dato que ayudaría a interpretar mejor las diferencias entre ciudades pequeñas.
Francisco Iñareta, portavoz de idealista, interpreta las cifras como el reflejo de una presión creciente sobre el mercado del alquiler y sostiene que el problema se agrava donde se aplican topes de precios. Es una lectura del portal que recoge el propio estudio, y que se apoya en la comparación entre territorios, pero que los datos publicados por sí solos no permiten comprobar: lo que muestran es dónde hay más gente por cada piso, no por qué.

