El plan para levantar vivienda asequible en los municipios valencianos golpeados por la DANA avanza más despacio y con menos alcance de lo previsto. Casa 47, la entidad pública que gestiona el programa, anunció en abril la creación de unas 200 viviendas de alquiler asequible con un presupuesto inicial de 22,8 millones de euros. Siete meses después, la primera selección de suelo cubre en torno a 140 viviendas protegidas, aproximadamente un 70 % del objetivo inicial, unas 60 menos de las anunciadas, y deja sin comprometer más de una cuarta parte del dinero.

Las cuentas son claras. La inversión estimada para los cuatro solares ya elegidos asciende a 16,77 millones de euros, una cifra que incluye estudios, gestión del suelo, construcción, licencias y otros costes. Eso deja 6,09 millones de la dotación original sin asignar, alrededor del 27 % del total. La previsión de partida era levantar entre cuatro y cinco promociones, y por ahora hay cuatro, una en cada uno de estos municipios: Alaquàs, Cheste, Quart de Poblet y Tavernes de la Valldigna.

Quart de Poblet es el único del que se conocen detalles. Los solares están en el sector Molí d’Animeta, las manzanas M6 y M10, y son de titularidad municipal tras un proceso de reparcelación y están libres de cargas. De los otros tres no se han hecho públicos ni el tamaño ni la ubicación exacta. Tampoco hay calendario de obras: el programa no fija plazos de construcción ni fecha de entrega de las viviendas.

El motivo de que el balance sea inferior al esperado está en el suelo. Las condiciones de partida eran exigentes: parcelas de al menos 2.500 metros cuadrados, con capacidad para entre 30 y 60 viviendas, de suelo urbano con uso residencial colectivo y fuera de zonas inundables. Un requisito, este último, especialmente difícil en una comarca cuyos municipios se vieron afectados precisamente por las inundaciones. Con esas reglas, varios ayuntamientos no lograron presentar propuestas.

En julio, Casa 47 flexibilizó las condiciones: eliminó el tamaño mínimo de parcela, redujo el mínimo a 25 viviendas por solar y permitió suelos terciarios si el municipio se compromete a recalificarlos para uso residencial. Los solares tienen que seguir siendo urbanos y no pueden tener restricciones patrimoniales, arqueológicas o ambientales que impidan el uso residencial.

Aun así, los casos que no han cuajado ilustran la dificultad. Xirivella propuso destinar unas 50 viviendas de un edificio de la Sareb al alquiler asequible, pero la propuesta no fue aprobada. Aldaia y Sedaví dijeron no tener suelos públicos disponibles. Catarroja y Massanassa estudiaron posibles parcelas sin éxito. En Paiporta, la mayor parte del suelo municipal es dotacional, y recalificarlo llevaría más tiempo del que el municipio podía asumir.

El programa no está cerrado. Casa 47 ha abierto una segunda fase en la que las propuestas municipales se revisan por orden de llegada y la convocatoria sigue abierta, sin fecha límite. Si más ayuntamientos encuentran suelo, el remanente de 6,09 millones podría destinarse a nuevas promociones y acercar el total a las 200 viviendas anunciadas. Por ahora, esa cifra sigue siendo una previsión, y el calendario de obra no está definido.