En septiembre de 2007, con el PIB rozando el billón de euros, España se situaba octava entre las economías más fuertes del mundo. En 2026 ocupa el puesto 14 en dólares, tras caer desde el 12 del año pasado. Ahora la adelantan Australia y México, y la diferencia es de unos 33.000 millones sobre un PIB de 2,09 billones: apenas un 1,6 %. La caída de puestos, por sí sola, es menos grave de lo que parece: el país no se ha encogido, y sigue creciendo por encima de la media de la zona euro. El problema está en lo que ese crecimiento deja en el bolsillo de cada español.
Ahí los números son duros. La renta por habitante en España ronda los 28.300 euros, frente a los 34.100 de la media europea: unos 5.800 euros menos, una distancia que ha crecido en casi 1.000 euros desde 2018. España es el puesto 15 de 27 en PIB per cápita, y países como Chipre o Malta, que hace siete años estaban por detrás o a la par, ya la superan. Alemania ronda los 43.200 euros. Para colmo, el crecimiento por habitante previsto para 2026 es de apenas un 0,9 %, el más bajo desde la pandemia, y para 2027 se queda en el 0,8 %, por debajo del de la zona euro. Buena parte del avance del PIB se reparte entre más población, y no entre más renta por persona.
Los salarios cuentan la misma historia. El sueldo medio bruto español ronda los 33.700 euros al año, frente a unos 39.800 de media europea: 6.100 euros menos, el 15 % de diferencia. Entre 2019 y 2023 la remuneración por asalariado subió un 16,9 % nominal, pero solo un 1,2 % una vez descontados los precios, y desde mediados de 2018 hasta finales de 2025 la inflación acumulada fue del 17,3 %. Este año, con subidas salariales previstas del 3,5 % y una inflación media del 3,6 %, el poder adquisitivo medio vuelve a retroceder una décima. A eso se suma que la productividad por hora crece un 0,5 % anual, frente al 1,2 % de la media de los países desarrollados.
Sobre esa base de ingresos, la vivienda ha corrido mucho más. El precio medio roza los 2.085 euros por metro cuadrado y sube un 10,6 % interanual, con un detalle importante: el ritmo se frena (16,4 % en el primer trimestre, 12,4 % en el segundo, 10,6 % en el tercero), pero frenarse no es bajar. Un piso de 90 metros cuesta hoy unos 187.650 euros, casi 18.000 más que hace un año, es decir, 5,6 veces el sueldo bruto medio anual. Desde 1980, los precios reales de la vivienda se han multiplicado por 3,5 en España, frente a 1,8 en la zona euro, mientras que la renta real solo lo ha hecho por 1,8, frente a 1,6. Hoy el precio está un 22,8 % por encima de su nivel de equilibrio, casi el doble que la media de la zona euro (12,3 %) y el nivel más alto desde 2008. A la vez, las compraventas del tercer trimestre (164.148) caen a su mínimo en nueve trimestres, y los extranjeros compran ya el 16 % de las operaciones, un máximo histórico.
El alquiler sube algo menos, pero tampoco da tregua. En octubre, el precio medio nacional alcanza los 15,1 euros por metro cuadrado, un 5,6 % más que hace un año, la mitad de la escalada del 10,9 % de hace doce meses. Barcelona se ha quedado prácticamente plana (+0,3 %), mientras Madrid sigue en 23,4 euros (+4,5 %). Con esos precios, alquilar 90 metros cuesta unos 1.360 euros al mes de media, casi la mitad del sueldo bruto mensual medio, y 2.100 en la capital, el 75 %.
En el fondo está la falta de casas. Desde 2021 se acumula un déficit de unas 755.000 viviendas y podría superar el millón en 2028. La construcción cubre apenas el 48 % de los hogares que se forman cada año. Hay señales de reacción: los proyectos visados crecen un 10,1 % y se espera que la obra nueva suba un 12,5 % entre 2026 y 2027, pero entre un visado y una llave pueden pasar años.
Si las cosas siguen como están, el escenario a cuatro años es bastante predecible. Las proyecciones del sector apuntan a una subida acumulada del precio de entre el 12,5 % y el 18,5 % hasta 2028: un piso de 90 metros pasaría de 187.650 a entre 211.000 y 222.000 euros. Con salarios creciendo al 3,5 % anual, en cuatro años serían un 14,8 % más altos. La relación entre precio y sueldo apenas se movería, de 5,6 a entre 5,7 y 6 años de sueldo, pero quedaría anclada en un nivel que hoy ya deja fuera a buena parte de los menores de 35. El crecimiento del PIB previsto para 2027 es del 1,7 %, el paro seguiría rondando el 10 % y el crecimiento por habitante, por debajo del 1 %: el ritmo con el que la brecha con Europa no se cierra, solo se mantiene.
Y no todo es sombrío. España crece más que la media europea, hay más obra en marcha que hace dos años y el alquiler empieza a moderarse. Lo que no hay, de momento, es un solo indicador que diga que la distancia con los países que antes iban por detrás se vaya a reducir. A día de hoy, cada vivienda que se termina cubre menos de la mitad de los hogares que se forman.

