Apple ha lanzado Apple Upgrade, un programa de leasing en asociación con Klarna que permite acceder a un iPhone, iPad, Mac o Apple Watch mediante pagos mensuales sin necesidad de desembolsar el precio completo del dispositivo.

Los precios arrancan desde 17,99 dólares al mes para el iPhone, 11,99 para el Apple Watch, 24,99 para Mac y 11,99 para iPad, con contratos de 12 y 24 meses para los dos primeros y de 24 y 36 meses para Mac e iPad.

La diferencia con una financiación tradicional es fundamental. Un iPhone 17 estándar de 256 GB cuesta 33,29 dólares al mes si se compra mediante un plan de financiación a 24 meses, frente a los 22,99 dólares del leasing. La cuota es más baja, pero al terminar el contrato el dispositivo no es tuyo.

Al finalizar el plazo, el usuario puede elegir entre entregar el terminal, actualizar a una generación posterior o realizar un desembolso adicional para quedárselo en propiedad. El acceso requiere una evaluación de solvencia leve por parte de Klarna que no perjudica el historial crediticio.

La estrategia de Apple tiene una lógica clara. Los precios de los dispositivos llevan años subiendo y la barrera de entrada para el cliente se hace más alta cada temporada. El renting reduce esa fricción y mantiene al usuario dentro del ecosistema Apple de forma recurrente. De momento el programa está disponible solo en Estados Unidos, pero el modelo apunta a una tendencia global: los gadgets tecnológicos consumidos como un servicio de suscripción más.

Lo que Apple ha hecho con Apple Upgrade es aplicar al hardware lo que lleva años haciendo con el software: convertir la propiedad en irrelevante y el acceso en el verdadero producto. La misma lógica que el renting de vehículos, que en España ya supera el millón de unidades. Pagar por usar en vez de pagar por tener.