Las compraventas de vivienda cayeron un 5,7% en el segundo trimestre respecto al primero, encadenando dos trimestres consecutivos de caídas y registrando la cifra más baja desde septiembre de 2024 con 167.934 operaciones. El mercado de vivienda en España tiene un síntoma nuevo que no había aparecido en años: la demanda nacional empieza a dar señales de agotamiento.

La caída fue especialmente pronunciada en vivienda nueva, con 34.919 compraventas y un descenso del 11,5%. La vivienda usada registró 133.015 operaciones, un 4% menos que el trimestre anterior. En quince comunidades autónomas y 34 provincias se registraron descensos trimestrales.

La paradoja que presentan estos datos es llamativa. El precio medio alcanzó un máximo histórico de 2.487 euros por metro cuadrado, con un crecimiento trimestral del 2,4% e interanual del 9,2%. Menos operaciones y precios más altos. El mercado no cae. Se contrae. Y esa contracción tiene un nombre: accesibilidad.

El endeudamiento hipotecario medio por vivienda subió hasta los 176.453 euros, nuevo máximo histórico, encadenando nueve trimestres consecutivos de incrementos. Cada vez se compra menos, pero cada operación que se cierra requiere más deuda. El comprador que aguanta en el mercado está asumiendo un esfuerzo financiero históricamente elevado.

La demanda extranjera es la contracorriente: el porcentaje de compras por extranjeros alcanzó el 16%, máximo histórico, con más de 26.800 operaciones. Baleares y la Comunidad Valenciana superan el 30% de compras por extranjeros. El mercado nacional se frena mientras el internacional sigue activo, lo que explica por qué los precios no ceden pese a la caída de operaciones.

Lo que los datos del segundo trimestre describen es un mercado que empieza a partir en dos: compradores nacionales que no llegan a los precios actuales y compradores internacionales que sostienen el mercado desde arriba. Mientras esa brecha no se cierre, los precios seguirán altos y las operaciones seguirán cayendo.